Recuerdos del Culturalismo. El Juvenil o cómo hacer realidad un sueño.

Hacía bastante tiempo que no nos encontrábamos en esta especie de filandón que son nuestros recuerdos, ¿verdad? Desde luego, estamos viviendo una temporada histórica, y este tópico tiene mucho de verdad. Ya no solo por lo peculiar de esta Segunda B pospandemia que nos puede recordar a la creación de la Segunda B en los años 70, o a las fases intermedias de la Segunda División que vivimos en los 40. Las restricciones, los calendarios, las suspensiones de choques por positivos, la distancia de seguridad en las gradas, las mascarillas en el cuerpo técnico… eso historias que todos recordarán, en todas partes. Pero nosotros podremos decir algo distinto, podremos sumar un capítulo más a lo que será la “sección COVID” de todos los clubs del mundo: hablaremos de nuestra cantera.

Aún con la mitad del camino por recorrer, ya podemos hablar de lo importante que ha sido el hito del Júpiter y la gran trayectoria de nuestros dos juveniles. Y de ellos toca hablar porque ellos también son la Cultural. Quizás, de todas las cosas bonitas que hemos podido construir juntos en los últimos años, la unión de la afición con la cantera, sea una de las más grandes.

El camino no ha sido nada fácil. Por eso, para hacer el homenaje que corresponde a nuestros jóvenes, lo mejor es mirar diez años atrás en el tiempo; recordar aquellas temporadas en las que nuestra Cultural militó en esa Tercera en la que nuestro Júpiter hoy triunfa. Entonces hubo que reconstruirlo todo. Tanto fue así, que sin filial, fue el Juvenil –en un primer momento, el único que teníamos– el que jugó ese papel.

En la historia reciente de nuestro Club, hay un punto de inflexión que es el año 2011. Aquello supuso el fin de una forma de hacer las cosas, de un tiempo que terminó fulminando lo más importante que hay en una grada: la ilusión. Aquella Cultural no era un equipo querido ni en la propia ciudad, y esto tenía un reflejo en una base cada vez más mermada. El gran crimen contra nuestra cantera se perpetró con la disolución del filial en el año 2010. Pasados esos días, y con una nueva idea en construcción, se puso especial interés en la base. No en vano, hubo que reconstruirlo todo.

La temporada 2011-2012 fue la primera de aquel resurgir, con una primera plantilla en Tercera y un Juvenil que apenas juntó los efectivos mínimos para salir al campo. Ese era nuestro filial. Se notó entonces que las cosas habían cambiado y al año siguiente se pasó de competir con dificultad a sacar dos equipos. Aquel Juvenil realizó una excelente campaña en la siempre complicada Liga Nacional Juvenil. El objetivo siempre fue volver a colocar a la Cultural en División de Honor, a veces más un anhelo que un objetivo. Pero todo era porque nuestra ciudad y nuestro fútbol lo merecían, como ya lo habían demostrado en su momento la Peña o el Puente Castro. La vuelta a la competición del filial en 2014 hizo que el juvenil recuperar la normalidad, aumentando su crecimiento, volviendo a mirar cara a cara a ese sueño de volver a la élite.

Desde luego, volver a División de Honor Juvenil fue un precioso final a la temporada más atípica de la historia. Pero el sueño no terminó ahí. No solo fue cuestión de ascender, sino de firmar el inicio de la que puede llegar a ser la mejor temporada de la historia del fútbol juvenil leonés. Y no solo eso, sino que nuestro Juvenil B está siguiendo los pasos de su primer equipo y conserva sus opciones de plantarse en la Liga Nacional Juvenil.

Estas líneas pretenden ser un homenaje a nuestros juveniles, a los que en los últimos diez años han conseguido mantener nuestro nombre ahí. Eso también es hacer Club, custodiar el respeto hacia nuestro escudo en estas categorías. Quiero empezar por todas aquellas personas que tuvieron el valor de decir que sí a aquel juvenil en 2011. Merecéis ese homenaje. A partir de ahí, a los que nunca habéis faltado. Y cómo no, a los que hoy estáis ahí, en el césped y en la grada, ya sea en León o en Pinto, como ha sucedido en el último episodio de esta aventura (lástima que no podamos habernos visto más veces). Esta también es la Cultural. Eso también es nuestra historia, y la estamos viviendo. Vosotros también sois orgullo de mi tierra, también sois bandera de León.

Rodrigo Ferrer Diez

Historiador de la Cultural y Deportiva Leonesa

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